La legisladora Fuensanta Guerrero hizo un reconocimiento a las familias campesinas de Zacatecas por su tiempo y trabajo para hacer producir la tierra, garantizando con ello la dotación de los alimentos que consume el pueblo mexicano, por lo que urgió a la federación a convertirlas en prioridad de atención.
Así lo señaló la representante popular por Zacatecas y secretaria de la Mesa Directiva de la 66 Legislatura, quien desde la Cámara de Diputados alzó la voz para defender a las y los agricultores de frijol, que gracias a su esfuerzo cotidiano logran que la entidad aporte anualmente entre el 30 y 35 por ciento de la producción nacional de la leguminosa.
La también secretaria general de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) sabe bien de lo que habla cuando exige que se voltee a ver a los productores, pues en sus recorridos por el país -para escuchar a la población de las zonas urbana y popular que representa- una de las exigencias es tener comida en la mesa.
Es por ello, agregó Fuensanta Guerrero que la producción de frijol o maíz tiene un significado más profundo que sólo sembrar. Cada costal de frijol o maíz “es semilla, cansancio, esfuerzo, trabajo, tiempo y familias que trabajan todos los días. Gracias a ellas tenemos alimentos en nuestra mesa”.
“Es importante que nos detengamos a analizar y reconocer el esfuerzo que realizan para que eso sea posible, pero también el apoyo que necesitan para poder lograr ese proceso”, añadió al llamar a la población zacatecana a sentirse orgullosa de su campo y sus agricultores, porque aportan para garantizar el derecho a la alimentación.
Sin embargo, lo hacen en medio del abandono del gobierno federal y estatal, por lo que se han visto obligados a salir a las calles y manifestarse por meses para demandar agua, acceso a semilla y fertilizantes, así como un precio justo y que no se pongan en riesgo sus cosechas, que a la vez son el sustento de sus familias.
Finalmente, pidió a las autoridades de todos los niveles escuchar a los campesinos antes de que estallen los problemas y no después. O, “¿cuántas veces más necesitan manifestarse? ¿Cuántas veces más necesitan alzar la voz? ¿Cuántas veces más necesitan pedirle al gobierno diálogo?”. Basta de discursos, se requiere actuar.
