DISFRUTAN VECINOS DE LA PINTA DE “TERTULIAS EN FAMILIA”

El barrio bravo de La Pinta, como se le conocía, recibió las Tertulias en Familia, que organiza el Gobierno de Zacatecas, que encabeza el mandatario estatal David Monreal Ávila, y que tienen como propósito rescatar la memoria histórica de los barrios de la capital.

Quienes asistieron trajeron anécdotas y vivencias; hablaron de su gente, de sus tradiciones y de la participación, de una gran parte de los lugareños, en las Morismas de Bracho.

Ahí, en la huerta de La Pinta, que pertenece a la familia Espinoza, cobijados por arboles frutales, el Secretario General de Gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza, habló de los objetivos de estos encuentros, rescatar y preservar la memoria histórica y de la finalidad de elaborar un libro que contenga todas esas historias y anécdotas, descritas por los mismos ciudadanos.

En el encuentro, realizado a través de la Secretaría General de Gobierno, la Crónica del Estado y la Dirección de Archivos, hablaron de la fundación de la orquesta típica de Zacatecas, reconocida y fundada por Florentino Raygoza; su hijo, del mismo nombre, se refirió a su abuelo Don Ignacio, también músico, así como al reconocimiento que se hizo como Patrimonio Cultural Inmaterial de este grupo musical.

Se refirieron a quien fundó los helados Nilo y que en algún momento también formó parte del barrio; ese barrio icónico, y el más antiguo de Zacatecas, ese barrio con el que nació la ciudad capital.

La familia Espinoza habló de la huerta, fundada en 1917, sitio que también fue una hacienda de beneficio, pues ahí se molía el metal que venía de Vetagrande. Aquí se tenían flores, fruta, se elaboraba cajeta y vino de membrillo.

También se acordaron de las anécdotas y cómo no se permitía que entraran extraños al barrio, cómo los corrían y también cómo se tenían que “robar” a las novias los que eran de afuera y, es que, “donde pisaba huarache de la pinta, no pisaba zapato de catrín”.

Hubo risas, pero también chocolate calientito, agua de horchata, pan y duritos para que el disfrute de las tertulias fuera total; jóvenes, adultos y niños disfrutaron del momento, se cohesionaron y volvieron a vivir sus recuerdos.

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