CON HUMOR Y SENSIBILIDAD, “RIÑÓN, UNA COMEDIA ENFERMA” CONQUISTA AL PÚBLICO, EN TEATRO A UNA SOLA VOZ

Entre risas, momentos de reflexión y una profunda conexión con el público, la obra «Riñón, una comedia enferma» se presentó como el tercer montaje de Teatro a una sola voz. Festival de Monólogos, en el Salón de Teatro del Centro Estatal de las Artes del Instituto Zacatecano de Culura (IZC) “Ramón López Velarde”.

Una vez más, el público se congregó en este espacio para disfrutar de la programación ideada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Teatro y de la Subdirección de Enlace con los Estados, en colaboración con el Gobierno de Zacatecas, mediante el IZC.

Con dirección, autoría e interpretación de Vanessa Nieto Terrazas, la puesta en escena llevó al público por un recorrido en el que la enfermedad dejó de ser un tema solemne para convertirse en una experiencia compartida desde el lenguaje del clown.

A través del humor, la protagonista enfrenta síntomas, diagnósticos y el desconcierto que provoca descubrir la propia fragilidad, en una historia que reivindica la risa como una forma de resistencia y de reconciliación con el cuerpo.

La propuesta escénica destacó por la cercanía que estableció con las y los espectadores, quienes acompañaron a la protagonista en un viaje que transitó entre la comedia y la vulnerabilidad, y encontrar en ambas una oportunidad para reflexionar sobre el miedo, la incertidumbre y la capacidad humana para sobreponerse a la adversidad.

Vanessa Nieto Terrazas es creadora escénica, dramaturga y docente con más de 20 años de trayectoria en el teatro. Su trabajo autoral se ha desarrollado principalmente mediante procesos de dramaturgia en el espacio, una metodología que comenzó a explorar con Son de Amour (Las Gramelots, 2015), su primer montaje de clown en coautoría.

Su proceso creativo ha partido de sesiones de análisis, en las que son definidas las temáticas, perspectivas y conflictos de la obra, para, posteriormente, trasladar la creación al escenario, donde el cuerpo, la improvisación y, en ocasiones, la música, se convierten en los elementos que dan forma a la dramaturgia.

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