En el marco de la glosa del cuarto informe de gobierno en materia de política exterior, el diputado Alfredo Femat Bañuelos reconoció los esfuerzos emprendidos por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
“Reconocemos los esfuerzos de la SRE y, en particular, en nuestra misión ante las Naciones Unidas, y su Consejo de Seguridad, donde hemos acompañado resoluciones e iniciativas en defensa de los principios de la Carta de San Francisco, en coincidencia con los Principios de la Política Exterior Mexicana”, enfatizó.
A nombre del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo (GPPT), Femat Bañuelos, afirmó que México, honrando el legado de esa tradición diplomática, ha mantenido y defendido su postura, privilegiando la negociación antes que el conflicto; el diálogo antes que la guerra, y la mediación antes que la confrontación.
Ante ello, condenó el uso de la fuerza y señaló que en el PT se apuesta a la resolución pacífica de las controversias y por la proscripción de las armas nucleares. “Apostamos por la paz. Desgraciadamente, es una realidad que el uso de las armas también representa un jugoso negocio. Ya lo dijo, y con razón, Eduardo Galeano: “Las armas necesitan guerras y las guerras necesitan armas”.
Hace una década, agregó, México fue uno de los impulsores del Tratado sobre el Comercio de Armas, para limitar su uso. En esta administración, bajo la batuta de nuestro canciller, Marcelo Ebrard, también se ha emprendido una férrea batalla legal, que se ha concretado en dos demandas en contra de los fabricantes de armas en los Estados Unidos, que lucran con la vida y la integridad de los mexicanos.
Por otra parte, dijo que hoy que los retos globales se multiplican y los valores políticos están en crisis, el mundo exige mayores esfuerzos, mejores alianzas y una visión de progreso y futuro, de la mano del desarrollo de los más desfavorecidos y vulnerables.
En América Latina, mencionó, vivimos un proceso histórico de reivindicación, con el retorno y consolidación de la izquierda, y con la mirada puesta en la diversidad cultural y en el desarrollo, mientras que al otro lado del Atlántico, nuestros socios europeos se ven amenazados, cada vez más, por una extrema derecha intolerante y excluyente. “Debemos sembrar los jardines de pluralidad, para no cosechar los frutos de la intolerancia. Debemos aproximarnos al mundo, a partir de nuestras diferencias, tendiendo puentes y revalorando nuestras alianzas en todas las latitudes”.
Para finalizar, dijo que desde la Comisión de Relaciones Exteriores, que se honra en presidir, se ha insistido en la necesidad de reivindicar el papel que le corresponde a la Cámara de Diputados en materia internacional. “La Política Exterior es, y debe ser, una política de Estado. Por ello está llamada a ser más democrática, más incluyente, más diversa y más cercana a la gente. Debemos pensar de manera global y actuar de manera local. Necesitamos una Política Exterior que les devuelva a las mujeres de nuestro país y del resto del mundo el papel que la historia les ha arrebatado. Su lucha resuena desde el Oriente próximo iraní y sus ecos, en busca de libertad, resuenan en toda Latinoamérica”.
